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mar23sep08

El Toque|

Categoría: Crónicas Kezeras

Bueno antes que nada  debo manifestar la elegria y buen humor (tan escasos) que me provoca la llegada del OTOÑO y todas sus  taciturnas  y ocres  cualidades que nos trae, entre ellas la  remembranza y la meditación.


Recordé que en la primaria en la que estuve y como en la mayoria del país, se acostumbraba  hacer el anuncio oficial del recreo mediante  una campana manual, y asi le llamo  yo, porque no se me ocurre como clasificarlas ya que no entran en la rama en la cual pertenecen la campana de la independencia, ni la campana de navidad,ni la campanilla de la garganta  ni la pomada de la campana..  es  simple y llanamente: la  campana manual del toque.

 

El recreo fué,es y séguira siendo un magnifico evento muy esperado por todos en el mundo, es un sinonimo de felicidad de 30 minutos, es un alivio alimenticio, es tambien una ocación propicia del romance en todas sus modalidades asi como  un evento  social efimero de cada día de escuela.

 

Y que decir de la persona encargada de dar esas campanadas más que celestiales, dios los bendiga y los tenga siempre en su canija  gloria.

 

El alumno asignado a  dar “el toque” debía poseer ciertas cualidades: Ser el alumno mejor portado, el mas estudioso y/o/u  el que estuviera mas cerca de la maestra en ese momento.

 

Era una mision tan  importante como ir a buscar el  santo grial y tenía un procedimiento muy estricto que no era nada sencillo, y consistía  en  tomar con la mano “derecha la campana manual del toque” avanzar pausadamente entre las  butacas de los miles de espectadores que no despegaban la mirada de la campana y que ansiosos esperaban el recreo, llegar a la puerta del  salón y entonces, y digo, solo entonces, salir corriendo  por los pasillos de la escuela  agitando vigorosamente la  campana, cual brioso corcel al viento, como un emisario angelical gritando “bienaventurados los que  oyen el toque”.

 

Yo  siempre  veia  con una fascinación a estos emisarios, y me  imaginaba cientos de veces corriendo  en camara lenta con musica de  vangelis de fondo (carros de fuego) agitando mi  manilla  esparciendo  notas musicales  que  se enredaban en los demas  niños  elevandolos en etereos espacios mientras todos reian  y las niñas me aventaban petalos de rosas en mi camino.

 

Un día  la maestra  me señaló  y  me dijo: San martín te toca dar el toque  ¿¿¿yoooooooooo???? Casi me desmayo  fue  como decirme ¡se gano un auoooto!! El corazon me  brincó  y mil  colores invadieron mi rostro, las piernitas me temblaron y un calor invadio mi interior, sin embargo me paré  y afronté mi destino, caminé  lentamente  hacia  el escritorio de la maestra, tomé en mis manos  una resplandeciente campana de bronce verde y caminé lentamente   entre las  butacas, era  toda una  solemne ceremnonia, las miradas de mis  compañeros me dieron aliento y pude llegar  a la puerta del salon.

 

Una vez en la puerta tomé aire,  tensé mis piernas  y sali  corriendo como un proyectil agitando la campana en mi mano derecha, fue tanto mi impulso, que mi cuerpo se adelantó a mis piernas o no sé si  quizas alguna  fuerza  divina queria  que   volara y no me di cuenta,  el caso es que  caí de panzazo en medio del patio aventando por los aires “la campana manual del toque”, sofocado no me podia  mover solo atiné a dar  bocanadas como pez moribundo y veia a lo lejos como la  campana  yacía  inerte en el piso  sin  emitir sus notas de  felicidad, como pude  fui acercando mi brazo  hacia ella  tratando de alcanzarla, como un soldado moribundo  queriendo tomar su  arma, la alcance, me incorpore  y  nuevamente  fui dando campanadas,  pero esta vez no de  felicidad ni corriendo sino caminado lentamente, todo fruncido  por el dolor y aguantandome las  ganas de llorar.

 

Ese día la campana manual del toque  perdio todo su mitico valor y de ahí en adelante  careció de importancia y las  veces  que me llego a tocar  nuevamente  ni siquiera corri, es mas prolongaba unos segundos mas el toque y dejaba que salieran al recreo  solo hasta  que  yo quisiera, eso era poder.



Autor: kezero autista | Comentarios (6)

6 COMENTARIOS

jajajajaja, te caiste???, no puede ser, en mi primaria la tocabamos con una cadena que colgaba del badajo, la campana estanan el el patio principal, colocada en un pilar, fija, no debiamos correr con ella, como si fuera el anuncia del camion de la basura. jeje

Por: p!kóN | 23-09-2008 12:50:03
jajaja, qué chido post... En mi escuela había chicharra, de esas eléctricas... Era la onda cuando el switch se quedaba trabado y no había quién lo compusiera... A veces era más el tiempo que duraba sonando ese ruido infernal que el mismísimo recreo...

Por: Mario B. | 23-09-2008 13:49:30
todo cambio, esto es elperoblog retro, hajajaaj ya lo habia olvidado,

Por: p!kóN | 23-09-2008 15:04:35
excelente redacción, asombrosa memoria, jocosa anécdota

Por: La que se fue | 24-09-2008 10:01:00
En mi escuela salíamos también con una chicharra, lo que sí me trababa era que cuando estábamos formados para entrar al salón ponían la marcha de Zacatecas ¡la odioooo!!!!

Por: La Ale | 25-09-2008 10:19:23
Jajajajajajaja, La Marcha de Zacatecas... Jajajajajajaja... ¿Como cuando se la ponían al Perro Aguayo al momento de que iba saliendo de los vestidores para que le modificaran la frente noche tras noche en los rings de todo México?.... Jajajajajajaja...



Por: Mario B. | 25-09-2008 10:33:37
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